Suicidio

Que porqué comencé a ir a terapia... Pues bien, me parecía atractivamente encantador saltar a la calle en medio de los autos circulando. Me imaginaba saltando de algún puente. Y muchas veces recree el entrar a mi baño a las tres de la mañana con un cuchillo en la mano. "Sería tan fácil" me dije, que me dio miedo no fallar. Los pensamientos están allí, siguen allí y me asechan como fiera a su presa.


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Hacen falta más abrazos.